Diferencias entre coníferas y latifoliadas.

Las condiciones climáticas, así como también las características que poseen los suelos y la geografía en los cuales crecen las especies arbóreas, hacen que cada árbol sea distinto incluso en su estructura celular, lo que incide en su crecimiento y las propiedades que posee su madera. Estas células a un nivel microscópico son de carácter alargado y se encuentran dispuestas en la dirección del eje del árbol, cumpliendo con dos funciones principales: transportar savia y ser el propio sostén del árbol. De acuerdo a su estructura celular, los especies arbóreas se dividen en dos categorías: coníferas y latifoliadas.

1-Coníferas:

Su madera se constituye principalmente por células de características homogéneas que realizan una doble función de sostén y conducción de la savia. Los árboles de esta especie poseen en general un tronco recto, cónico hasta su ápice o extremo superior y revestido en ramas. Forman en general bosques muy densos que se ubican en zonas templadas y frías del planeta. Cuentan con maderas blandas, livianas y rectas, lo que provoca que sean mucho más comercializables, sobre todo por la rapidez de crecimiento que poseen muchas especies de pino, pudiendo reconocerse fácilmente sus anillos de crecimiento. Con respecto a sus hojas estas son de consistencia dura, escamosa y en forma de aguja, siendo en su mayoría de carácter perennes, contando con un alto porcentaje de resina tanto en sus hojas como sus tallos. Sus frutos poseen forma de cono y cuentan con semillas en su interior.

En la categoría de las coníferas se encuentran maderas nativas como la araucaria, el ciprés, el alerce o el mañío. Así como también especies introducidas como son el pino radiata, el pino oregón o el pino ponderosa. Dentro de estas coníferas exóticas destaca el pino radiata o insigne, el cual debido a las condiciones climáticas y orográficas de nuestro país, específicamente desde Coquimbo hasta Los Ríos, la transformó en la principal especie comercial de uso estructural en Chile.

2-Latifoliadas:

Provienen del grupo de las angiospermas, contando con dos tipos de células: los vasos que transportan la savia y la fibra que da el sostén al árbol frente a los distintos esfuerzos. Las latifoliadas en general poseen una copa bien ramificada, con un tronco que varía bastante en tamaño y forma. Se ubican en las zonas tropicales y subtropicales del planeta.  Poseen maderas más duras, oscuras y pesadas, no siendo reconocible sus anillos de crecimiento en gran parte de las especies. Con respecto a sus hojas, estas son de tipo laminar pudiendo ser caducas o perennes, no contando con resina como es en el caso de las coníferas. Estas especies poseen flores de variada forma, dimensión y color, existiendo una serie de especies ornamentales por su flor como es el caso del cerezo o la magnolia.

Dentro de esta categoría se encuentra el roble, el raulí, el coihue y la lenga, así como también especies introducidas como es el caso del castaño, el encino o el álamo.