Madera Contralaminada (CTL). Nuevas innovaciones en edificios de educación.

Según menciona el portal Maulee ( www.maulee.cl ), a inicios del año 2019 en tres regiones de Chile se comenzaran a construir los primeros cuatros jardines infantiles mediante el sistema constructivo de madera contralaminada (CTL), el cual ha sido denominado como el “nuevo hormigón del futuro”. Esta iniciativa fue desarrollada por CORFO junto con la consultora JMS Ltda y la empresa Crulamm, quienes desarrollaran cuatro jardines infantiles administrados por JUNJI, en las comunas de Ovalle, pedro Aguirre Cerdem, Cauquenes y Curicó, con el fin de promover este nuevo sistema constructivo y así dar una oportunidad para un nuevo mercado de valor agregado para la madera.

sistema permite no solo un buen desempeño ante eventos sísmicos, sino también ventajas en lo que se refiere a hermeticidad, aislación, ventilación y resistencia al fuego, las cuales han sido acreditadas por una serie de ensayos. De acuerdo a lo indicado por Pablo Guindos, académico del centro de Innovación en Madera UC, la madera acumula mucho menos electricidad estática que el hormigón y el acero, su higroscopicidad ayuda a regular la humedad, además de ofrecer una mejor absorción acústica, condiciones que ofrecen un clima ideal para actividades de docencia y aspectos pedagógicos.

Este sistema constructivo se basa en bloques de madera de gran tamaño y bajo peso fabricado de manera industrial, componiéndose de un conjunto de capas de madera unidas entre sí y dispuestas de manera transversal a 90 grados, diferenciándose de la madera laminada, en la cual las capas de madera se disponen solo en sentido longitudinal. Esto le permite a la CLT, poseer una gran resistencia y estabilidad, pudiendo elaborarse paneles de grandes dimensiones tanto para muros, suelos o cubiertas, permitiendo de esta manera la construcción en altura.

Es importante que en este tipo de sistemas, se realice un trabajo de diseño coordinado con todas las especialidades que forman parte del proyecto de arquitectura, como es el caso de estructuras, clima, redes sanitarias y eléctricas, ya que al ser un material prefabricado, todas las perforaciones tanto para ventanas como para ductos se deberán realizar previamente en taller, así como también todas las uniones que posee el sistema, el cual se monta al igual que un puzzle, por lo cual al precisión tanto en el diseño como en el montaje es de gran importancia.

Esta prefabricación, de acuerdo a Paulina González, académica del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la USACH, permite reducir los tiempos de construcción en un tercio con respecto a un edificio de hormigón armado y albañilería confinada, así como también los costos, permitiendo además una mayor sustentabilidad de la construcción, al ser un material renovable con una baja emisión de gases invernadero que le otorga una reducción en su huella de carbono.