Madera reciclable y economía circular.

Un concepto bastante de moda en los últimos tiempos, corresponde al de economía circular, el cual hace referencia a un uso sustentable de los recursos, donde se reduzca tanto la entrada de materias primas (sobre todo no renovables) como también la generación de desperdicios. Se busca un ideal en donde estos desechos pueden transformarse en la materia prima para la generación de productos en base a la reutilización y el reciclaje. Esto reduce el impacto de la industria en el medioambiente, así como también una mayor eficiencia de los recursos utilizados en los procesos.

Teniendo claro este concepto y los objetivos que subyacen bajo él, es que muchas investigaciones han evidenciado el potencial de la madera dentro del paradigma de economía circular, debido a la alta reciclabilidad que posee este material, como es el caso de todas aquellas piezas de madera de baja calidad que no tienen posibilidad de ser vendidas en el mercado tradicional. Estas a pesar de que no pueden ser comercializadas fácilmente, si se pueden transformar en subproductos como es el caso de fibras o virutas, transformándose a través de un proceso industrial en tableros o placas, los cuales forman parte de la industria de la construcción contando además con una alta demanda.

Otro componente de la madera que no es aprovechado en un 100% corresponde a la corteza de los árboles, siendo utilizada generalmente como combustible. Sin embargo en el Instituto de Tecnología de Materiales y Madera de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berna-Suiza (IMWT), se han desarrollado una serie de investigaciones que han apuntado a la creación de productos químicos extraídos de la corteza de los árboles aserrados, específicamente adhesivos. Estos avances en innovación permitirían que las empresas dedicadas a la elaboración de tableros o muebles puedan utilizar sus chips de madera mezclados con su propio adhesivo producido de la corteza de los árboles, generando un nuevo producto en base al reciclaje de estos desechos, lo que implica un uso mucho más eficientes de los recursos, y con ello una reducción de los costos asociados a la producción.

Otro ejemplo a destacar corresponde a la lignina, un subproducto de la madera que se encarga de cementar las fibras de celulosa de la madera y proporcionar rigidez a las mismas. Mediante este componente es posible crear piezas de plástico, que pueden ser fácilmente procesadas a través de maquinarias de extrusión, con el fin de producir plásticos para embalaje o para materiales de construcción. Hoy en día también es posible el desarrollo de bio-materiales para uso en impresión 3D, los cuales tienen como finalidad volver a ser reciclados o reutilizados al final de su vida útil, a diferencia de los plásticos tradicionales. El contenido de lignina en un árbol depende de su especie, pero aproximadamente alcanza al 25% de los componentes lignocelulósicos de la totalidad de un árbol.

Este subproducto de la madera también ha sido estudiado en España y Brasil, donde se le ha encontrado un alto potencial como material precursor para aislar fibras de carbono, teniendo en cuenta la alta demanda por compuestos livianos y de alta resistencia que ha llevado a que la fabricación de fibras de carbono haya aumentado exponencialmente, por lo cual se hace necesaria la búsqueda de nuevas alternativas que puedan utilizarse para la fabricación de este tipo de productos, sobre todo materiales orgánicos, renovables y de bajo costo, como es el caso de la lignina que puede ser extraída del residuo de la pulpa de la madera.

Todas estas alternativas dan cuenta del potencial de la madera dentro del paradigma de economía circular, al poseer un alto potencial de reciclaje que permite un mejor aprovechamiento de los recursos, transformando de esta manera los residuos en nuevas materias primas, lo que conlleva a una mayor eficiencia en la producción así como también un trato más amable con el medio ambiente.