Nuevas alternativas de aislación en base a madera.

La aislación térmica se ha transformado en uno de los principales requerimientos a tener en consideración a la hora de construir, esto debido a los graves problemas de contaminación que han afectado a las ciudades del sur de Chile en las últimas décadas. A esto también debemos agregar que la aislación térmica es imprescindible si deseamos mantener un ambiente sano al interior de nuestras viviendas, es decir con una temperatura y humedad adecuada, que impida la proliferación de hongos y otro tipo de patógenos que afecten nuestra salud o deteriorar la construcción.

Frente a ello han surgido una serie de soluciones constructivas que buscan dar una mayor resistencia térmica a las construcciones, basadas en una gran gama de materiales como es el caso de la fibra de vidrio, fibras minerales, poliestireno, etc., los cuales en su mayoría no son biodegradables, generando una gran cantidad de residuos que afecta directamente nuestro medioambiente. Es en este escenario donde la madera y sus derivados tienen una gran ventaja para posicionarse como alternativas que no solo otorguen un mayor confort térmico sino que también sean amigables con el ambiente.

Una solución ha sido Rootman (http://www.rootman.com/), un aislante de elaboración chilena, que se fabrica en base a raíces de avena y cebada y que permite aislar un tabique de madera frente a las variaciones térmicas, el sonido y el fuego. Como ejemplo, un tabique tradicional demora en promedio 15 minutos en quemarse, pero al incorporar este material, la resistencia al fuego se eleva a 60 minutos, debido principalmente a la densidad de las raíces que genera una baja concentración de oxígeno , evitando la propagación de las llamas. Así también este colchón de aislación permite en promedio reducir en un 50% los gastos asociados a calefacción, dejando de manifiesto sus ventajas en el ámbito térmico.

Otra solución de carácter orgánico, corresponde a la Celulosa Proyectada, la cual consiste en papel reciclado mezclado con ácido bórico, el cual es lanzado mediante una manguera a alta velocidad al interior del tabique, permitiendo de esta manera cubrir todos los rincones con una membrana que permite un gran aislamiento térmico y acústico, evitando de esta manera las filtraciones de aire o puentes térmicos al interior del sistema constructivo. A este material se le incorpora agentes fungicidas y retardantes que le permiten una mayor resistencia al fuego y patógenos como es el caso de hongos, termitas e insectos. El hecho de que esta solución se aplique a presión sobre la estructura del tabique, la hace bastante factible para el caso de construcciones antiguas o techos, en donde la instalación de colchonetas de aislación implica el retiro de revestimientos y por ende un mayor tiempo y complejidad en la instalación del sistema de aislación térmica.

Además de estas soluciones se encuentran una serie de innovaciones basadas en materiales orgánicos vegetales, como es el caso del bambú, el cáñamo o el miscanthus, los cuales poseen una alta conductividad térmica y capacidad de absorción sonora, debido a la densidad y porosidad de estas fibras.